Un encuentro en el corazón de la misión: El Papa León XIV visita a nuestras hermanas en Argelia

En un gesto de cercanía y fraternidad agustiniana, el Pontífice rindió homenaje a la memoria de las beatas Esther y Caridad, mártires de la paz.

La comunidad de las Agustinas Misioneras en Argelia ha vivido un momento histórico y profundamente emotivo. En el marco de su viaje apostólico, el Papa León XIV realizó una visita privada al Centro de Acogida y Amistad en Bab El Oued (Argel), un lugar que respira el carisma de nuestra congregación y que guarda la memoria viva de la entrega absoluta.

Un hermano que vuelve a casa

Para nuestras hermanas, la visita no fue la de un extraño. El Papa, que pertenece a la Orden de San Agustín, ya había visitado este centro en 2004 y 2009 en su etapa como Prior General. Por ello, el encuentro tuvo el sabor de un reencuentro familiar. «Ha estado aquí como un hermano», relataba emocionada la hermana Lourdes Miguélez, quien fue testigo del martirio de sus compañeras en 1994 y hoy ejerce de anfitriona en Argel.

Memoria de Esther y Caridad: Testigos de la Paz

El momento central de la visita fue el homenaje a Sor Esther Paniagua y Sor Caridad Álvarez Martín, nuestras hermanas asesinadas durante la guerra civil argelina mientras se dirigían a la Eucaristía. El Papa León XIV recordó que su sacrificio es una «presencia preciosa» que nos enseña que es posible vivir en paz, valorando las diferencias y promoviendo la dignidad de cada persona.

En un gesto de gran calado espiritual, el Santo Padre rezó junto a las hermanas y entonó el Padre Nuestro en árabe, simbolizando la fraternidad universal y la integración de nuestra misión en la cultura local.

Un mensaje para nuestro Colegio

Esta visita nos llena de orgullo y nos reafirma en nuestra labor educativa. El Papa destacó que la vida agustiniana en el mundo debe ser, ante todo, testimonio. Al ver los talleres donde las mujeres argelinas aprenden costura y arte, nos recordó la importancia de «trabajar juntos y ayudarnos en la dificultad».

Como regalo, el Papa recibió una estola con el emblema agustiniano y la inscripción en árabe «Dios es Amor». Un recordatorio de que, desde Valladolid hasta Argel, formamos una sola familia unida por un mismo corazón.

«Vuestra presencia aquí significa mucho. San Agustín nos enseña que es posible vivir en paz, valorando las diferencias». — León XIV.